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La toxina botulínica complementa y optimiza los resultados de las cirugías de rejuvenecimiento facial. En personas jóvenes o de mediana edad, se pueden obtener excelentes resultados utilizando solo esta técnica.
El Botox actúa relajando los músculos, minimizando las arrugas y surcos de la cara, logrando un rostro fresco y juvenil. Se aplica en zonas donde las arrugas de expresión son más marcadas, como la frente, patas de gallina y entre cejas. También se usa para elevar el arco de la ceja.
El Botox se aplica con una aguja ultrafina directamente en el músculo que esta formando las arrugas. Una vez se paraliza el músculo, este no podrá encogerse y la arruga desaparecerá. No actúa como un material de relleno, por lo tanto si ya hay arrugas en reposo, estas no desaparecen.
Esta sustancia debe ser aplicada por un médico especialista que conoce la estructura muscular de la cara. Una persona sin experiencia puede lesionar un nervio y afectar las expresiones del rostro.
Los efectos pueden tener una duración de 5 a 8 meses o más dependiendo de la frecuencia en que se aplique.
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